La industria metalúrgica argentina atraviesa una de sus peores crisis en décadas, con caídas de producción que rememoran los momentos más críticos de la pandemia. Esta situación, impulsada por la debilidad de la demanda interna y un aluvión de importaciones, genera una alarma particular en la región patagónica, afectando directamente la cadena de valor de proyectos estratégicos como Vaca Muerta.
Empresas dedicadas a la fabricación de componentes críticos para la industria del petróleo, como válvulas, se encuentran al borde del colapso. Enerbom, una fundición de acero con más de 40 años de trayectoria ubicada en Escobar, es un claro ejemplo. A pesar de que los desarrollos en Vaca Muerta siguen batiendo récords de producción, la demanda de sus piezas y componentes ha desaparecido por completo.

“Llevamos prácticamente veinte meses sin venta de válvulas, un elemento crítico de seguridad en los proyectos petroleros: hasta ahora hemos sobrevivido, pero ya estamos en una crisis muy profunda que nunca antes habíamos vivido”, expresó a El Economista Alejo Bendersky, director de Enerbom. La paradoja se explica en la creciente sustitución de productos nacionales por importaciones de menor costo, principalmente de China e India, que no siempre garantizan los mismos estándares de calidad y seguridad para una industria tan demandante como la petrolera.
Según datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad del sector registró una contracción interanual del 0,9% en 2025, sumándose al desplome del 12,1% ya experimentado en 2024. Estos indicadores marcan los peores niveles de producción desde la pandemia, y la tendencia lejos de revertirse, se profundiza. Diciembre pasado, por ejemplo, cerró con una caída interanual del 7,1%, acumulando ocho meses consecutivos de retroceso.
El nivel de actividad actual se encuentra casi un 20% por debajo del registrado a mediados de 2023, y las perspectivas para 2026 anticipan un escenario aún más sombrío, con la amenaza concreta de cierres de plantas, suspensiones y despidos masivos si no hay cambios drásticos en la política económica. “El gobierno decía que iba a bajar impuestos, pero lamentablemente no ha hecho absolutamente nada de eso y, en cambio, abrió la jaula de los leones”, señaló Pablo Rufino, presidente de la Cámara de Fabricantes de Máquinas y Equipos para la Industria (CAFMEI).
Rufino enfatiza la asimetría de la competencia: “No competimos con una empresa china sino con el estado chino: es imposible que una pyme de menos de 100 empleados pueda ganar esa guerra comercial”. La entrada de bienes metalúrgicos del exterior se disparó más del 50% en 2025 respecto a 2024, alcanzando, según ADIMRA, “niveles históricamente altos”, lo que agrava la situación de un sector fundamental para el desarrollo productivo y energético del país, y en particular, para el abastecimiento de Vaca Muerta.
La situación genera una honda preocupación en la cadena de valor del petróleo y gas, donde la provisión local de insumos no solo garantiza empleo sino también tiempos de respuesta, adaptación a las necesidades específicas de los yacimientos patagónicos y un control de calidad esencial para la seguridad operativa de las instalaciones en una región vital para el futuro energético de Argentina.


