El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, ha generado un fuerte debate a nivel nacional con sus contundentes críticas al esquema de protección de la industria textil argentina. Sus declaraciones, que tildaron la compra de ropa en el país como un “robo”, ponen en el centro de la escena la política económica del gobierno y sus posibles repercusiones en el poder adquisitivo de los consumidores y la estructura productiva de regiones como la Patagonia.
La dura crítica del ministro a la industria nacional
En diálogo con la prensa, Caputo no dudó en señalar al sector textil como “un caso emblemático de una actividad que fue protegida durante muchísimos años”. El funcionario argumentó que, si bien se invoca la defensa de 50.000 familias que dependen de esta industria, “al mismo tiempo hay 47 millones de argentinos que terminaron pagando la ropa y el calzado hasta diez veces más caros que en el resto del mundo para sostener ese esquema”. De manera personal, Caputo afirmó: “Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque era un robo”.
El ministro sostuvo que los verdaderos beneficiarios de este sistema fueron los dueños de las empresas, quienes “les fue muy bien gracias a que los argentinos subsidiamos ropa hasta diez veces más cara”, mientras que los trabajadores no vieron ganancias extraordinarias.
Un sector en crisis profunda: los números alarman
Las declaraciones de Caputo llegan en un momento crítico para la industria textil. Según datos de la Fundación Pro Tejer, el sector registra niveles alarmantes de deterioro estructural:
- La producción de noviembre de 2025 cayó un 36,7% interanual y un 47,6% respecto a noviembre de 2023, siendo el peor desempeño entre todos los sectores industriales.
- En el acumulado de enero a noviembre, la caída fue del 6,4% interanual, y se sitúa un 23,5% por debajo de los niveles de hace dos años.
- El uso de la capacidad instalada llegó a apenas el 29,2%.
- El empleo formal disminuyó un 15% desde diciembre de 2023, con la pérdida de 18.180 puestos de trabajo.
- En menos de dos años, 558 empresas cerraron, siendo el subsector de cuero y calzado el más afectado.
Aunque el consumo de ropa y calzado mostró un crecimiento en 2025, este fue cubierto mayormente por importaciones, evidenciando un cambio en la matriz de abastecimiento del mercado.
Impacto regional y las finanzas del consumo en la Patagonia
Para la región patagónica, y específicamente en provincias como Chubut, las políticas económicas que propician la apertura de importaciones y la crítica a la protección industrial tienen implicancias directas en el costo de vida y el poder adquisitivo de los ciudadanos. Si bien el rubro textil no es una industria primaria en la zona, la discusión sobre precios y la competitividad impacta en el consumo general y en las decisiones financieras de las familias. La posibilidad de acceder a productos más baratos, aunque provengan del exterior, se presenta como un alivio para los bolsillos, especialmente en un contexto inflacionario. Sin embargo, también genera interrogantes sobre el destino de los comercios locales y la mano de obra indirectamente vinculada al sector, en una región que busca diversificar su matriz productiva más allá de la minería y los hidrocarburos.


