Los mercados financieros globales centrarán su atención este miércoles en las decisiones de política monetaria de dos gigantes económicos: la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y el Banco Central de Brasil (BCB). Aunque las expectativas generales apuntan a que ambos organismos mantendrán sin cambios sus tasas de interés, la persistencia de la inflación por encima de los objetivos oficiales mantiene en vilo a los analistas y retrasa cualquier proyección de recortes.
En Estados Unidos, la Fed, en una de las últimas reuniones presididas por Jerome Powell, se espera que conserve la tasa de interés en su rango actual de 3,5%/3,75%. Esta decisión se da tras tres reducciones consecutivas a fines de 2025. A pesar de que la inflación no muestra una aceleración, se mantiene en torno al 2,8%, significativamente por encima de la meta del 2%, sin vislumbrarse una convergencia a corto plazo.

Este escenario lleva a muchos expertos a considerar que no habrá una baja de tasas hasta, al menos, mediados de año. Un adelanto en los recortes solo sería factible si el mercado laboral estadounidense mostrara un deterioro sostenido, incluso en un contexto de crecimiento económico, según análisis de The Wall Street Journal. Adicionalmente, las presiones políticas comienzan a jugar un rol crucial. Donald Trump, aspirante a la presidencia, ha manifestado su deseo de que el próximo titular de la Fed, a quien él propondría, implemente una política monetaria más expansiva, priorizando el estímulo a la actividad económica sobre una tasa de interés neutral.
El día previo a la esperada decisión de la Fed, los índices bursátiles en Wall Street operaban al alza, mientras que el dólar registraba una caída del 0,7%, posicionándose en su nivel más bajo en cuatro años frente a una canasta de monedas principales.
Al sur del continente, Brasil enfrenta un panorama inflacionario similar. El índice de precios al consumidor amplio (IPCA-15), que mide la inflación de la segunda quincena de diciembre y la primera de enero, registró un alza del 0,20%. En los últimos doce meses, la inflación acumulada alcanzó el 4,50%, superando el 4,41% del período inmediatamente anterior.
Los analistas del mercado brasileño proyectan una inflación del 4% para el año en curso, lo que se sitúa por encima de la meta del 3% fijada por el Banco Central de Brasil, aunque dentro del margen de tolerancia del 4,5%. En este contexto, se anticipa que el BCB mantendrá la tasa Selic en un 15% durante su reunión de este miércoles. Se esperan recortes progresivos en las próximas reuniones, con el objetivo de cerrar el año en un 12,25%.
La persistencia inflacionaria global y la cautela de los bancos centrales marcan una pauta de estabilidad, aunque con un alto costo de financiamiento, para las economías mundiales. Las decisiones de la Fed y el BCB no solo impactan sus respectivas naciones, sino que también repercuten en la inversión y el costo del capital a nivel global, incluyendo las regiones exportadoras de commodities como la Patagonia.


