El economista Juan Luis Bour, presidente de la Fundación FIEL, emitió una contundente advertencia sobre la situación económica nacional, calificando de “error de política económica” la decisión gubernamental de posponer la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Sus declaraciones subrayan un panorama de inflación significativamente mayor a la proyectada oficialmente y un persistente atraso en el tipo de cambio.
Según Bour, la postergación del nuevo IPC no solo magnifica un problema técnico, sino que desdibuja la realidad inflacionaria. “La inflación del año no va a ser 10% como puso el Gobierno en el presupuesto”, afirmó, detallando que las estimaciones de FIEL apuntan a una inflación cercana al 24% para este año. Esta proyección duplica lo previsto por la administración actual y refuerza la idea de que la discusión sobre el índice es secundaria frente a la dinámica real de los precios.
En materia cambiaria, el economista fue crítico con el uso del tipo de cambio como ancla inflacionaria, una estrategia que considera agotada. “Empezaron frenando el tipo de cambio para que la inflación sea más baja y no te sirvió porque todo el mundo se da cuenta de que hay atraso cambiario”, explicó, aunque evitó precisar la magnitud exacta de ese desfasaje. Este atraso cambiario es una preocupación clave para los sectores productivos y la competitividad.
Bour también abordó la complejidad de eliminar las restricciones cambiarias, conocidas como “cepo”. Advirtió que la eliminación total no será inmediata para el sector empresario, ya que la economía aún muestra debilidad. “No es fácil, va a llevar mucho tiempo normalizar el mercado de cambios y poner la cancha más equilibrada”, sostuvo, proyectando que lograr reservas positivas en el Banco Central (BCRA) demandará entre 5 y 8 años, un “camino largo y arduo”.
Respecto al plano competitivo y la baja de impuestos, Bour señaló que el sector empresario se está adaptando, especialmente aquellos con “espalda” para reconvertirse. Puso como ejemplo al sector automotriz, que busca competir con importaciones y aumentar sus exportaciones. Sin embargo, compartió un panorama menos alentador para el sector agropecuario, estimando que las retenciones se reducirán a un ritmo de dos puntos por año, lo que implica “unos cuantos años por delante” antes de una mejora significativa.


