Estancamiento Crónico en el Sector Nuclear Argentino
Desde la finalización de Atucha II en 2014 y la extensión de vida de Embalse en 2019, el sector nuclear argentino no ha logrado concretar ninguno de los proyectos que se propuso. El panorama actual refleja una profunda parálisis: el ambicioso plan para construir el Carem quedó trunco, los acuerdos con China para avanzar con Atucha III y IV no se materializaron, la Planta Industrial de Agua Pesada no logró ser reactivada ni reconvertida, y la expansión del ciclo de combustible junto con la reactivación de la minería de uranio siguen siendo asignaturas pendientes. La reciente salida de Demian Reidel de la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina expone este profundo estancamiento y consolida la imagen del Plan Nuclear Argentino como un claro exponente de este fracaso prolongado.
Demian Reidel y la Promesa Incumplida de un “Cambio Radical”
“Cuando alguien les dice ‘esta vez es diferente’, lo primero que ustedes saben es que esta vez no es diferente. Seguro que es mentira. Bueno, lo primero que quiero decirles para empezar este discurso es que esta vez es diferente. Y quiero explicarles por qué”, aseguró Demian Reidel el 23 de abril del año pasado ante los socios del Rotary Club de Buenos Aires, horas antes de ser designado presidente de Nucleoeléctrica Argentina. En aquel entonces, Reidel, acompañado por el doctor Marcelo Famá como gerente general, prometió un “management absolutamente top” y la incorporación de ingenieros y físicos del Balseiro para “desarrollar el programa nuclear”. Su nombramiento, directamente impulsado por el presidente Javier Milei, generó expectativas de un giro en la gestión y un renovado impulso para la energía atómica.
El Vértigo de una Gestión Marcada por Escándalos
Las promesas de cambio radical chocaron abruptamente con la realidad. Marcelo Famá fue desplazado de su cargo el 21 de enero tras una denuncia interna por intentar avalar un contrato con un presunto sobreprecio del 140%. Demian Reidel, quien defendió a Famá hasta el último momento y perdió la votación en el directorio, siguió sus pasos este lunes. Su partida de la conducción de la compañía se produjo en menos de diez meses desde su asunción, tras perder el respaldo de figuras clave como la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, y el principal asesor presidencial, Santiago Caputo. Más allá de las denuncias por corrupción que trascendieron en los medios, y que incluyeron sospechas sobre la reciente cancelación en un solo pago de una deuda bancaria de 825 millones de pesos por parte de Reidel, el punto más preocupante a nivel sectorial es la patente falta de avances en el Plan Nuclear Argentino durante su breve y turbulenta gestión.


