Alerta Financiera en Argentina: La Morosidad Escala a Niveles Récord
La situación financiera de las familias y empresas en Argentina alcanzó un punto crítico en noviembre de 2025. Los datos revelados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirman lo que se venía anticipando: la morosidad en el sistema financiero saltó a niveles sin precedentes, encendiendo todas las alarmas sobre el riesgo de crédito y la estabilidad económica. Este fenómeno, que impacta directamente en la capacidad de pago de los hogares y la solvencia de las pymes, genera una profunda preocupación en un contexto de endurecimiento de las condiciones crediticias.
El Salto Alarmante de la Morosidad
Según las estadísticas oficiales del BCRA, en noviembre pasado el ratio de irregularidad del crédito al sector privado se ubicó en un preocupante 5,2%. Esto representa un incremento mensual de 0,7 puntos porcentuales, evidenciando una aceleración del problema. La situación es particularmente grave para los hogares, cuya mora ascendió al 8,8% de la cartera destinada a este tipo de deudores. Por su parte, el segmento de las empresas también mostró un deterioro, con un indicador de irregularidad que se incrementó hasta el 2,3%.
El desagregado por tipo de préstamos es aún más revelador y crudo. Los préstamos personales, un termómetro directo del poder adquisitivo y la capacidad de pago de las familias, vieron su irregularidad dispararse de un 3,34% en octubre de 2024 a un alarmante 11% en noviembre de 2025. Este valor no solo es el más alto registrado en un lapso de quince años, sino que marca un hito de dificultad económica para millones de argentinos. Las tarjetas de crédito, otro indicador clave del consumo, no se quedaron atrás, con una morosidad que se elevó de 1,57% a 8,41% en el mismo período.

Advertencia del BCRA y Endurecimiento Crediticio
El Banco Central no ha tardado en manifestar su preocupación. En su informe, la entidad señaló que el aumento en la mora de los préstamos a los hogares se explica principalmente por el desempeño mensual de las asistencias destinadas al consumo. En el caso de las empresas, aunque el porcentaje es menor, se verifican aumentos en todos los sectores económicos, lo que sugiere una problemática transversal.
Frente a este escenario de riesgo creciente, las entidades financieras han reaccionado con prudencia. La Encuesta de Condiciones Crediticias del BCRA reveló que, en los dos últimos trimestres de 2025, se registró un endurecimiento de los estándares de originación crediticia. Esta medida afecta principalmente al segmento de las familias y de las pequeñas y medianas empresas, que encuentran cada vez más obstáculos para acceder a nueva financiación o refinanciar sus deudas existentes. Una respuesta lógica de los bancos, pero que ahonda la problemática del acceso al crédito en un contexto de fragilidad económica.

Previsiones y Carga por Incobrabilidad
Para mitigar el impacto de esta creciente morosidad, el sistema financiero ha incrementado sus previsiones. El nivel de previsiones totales constituidas por el agregado del sector representó el 97% de la cartera en situación irregular en noviembre. En relación con la cartera total de crédito al sector privado, las previsiones alcanzaron el 5,1% en el período. No obstante, la magnitud del problema se refleja en la fuerte suba de la carga por incobrabilidad sobre el activo de los bancos.
Según Hernán Letcher, director de CEPA, los cargos por incobrabilidad del sector financiero superaron el billón de pesos en noviembre, luego de un aumento del 26% en el mes. Esto representa un 4,5% del activo total de las entidades. “La suba en la morosidad se ve representada en la fuerte suba de la carga por incobrabilidad sobre el activo de los bancos”, afirmó Letcher, subrayando la presión que esta situación ejerce sobre la rentabilidad y la solidez de las instituciones financieras. Este panorama nacional sin duda tiene repercusiones directas en la economía regional de la Patagonia, donde el acceso al crédito y la capacidad de pago de familias y empresas son pilares fundamentales para el desarrollo productivo y el consumo local.



