La pesquería de langostino argentino en aguas de jurisdicción nacional ha logrado la prestigiosa certificación del Marine Stewardship Council (MSC), el programa de sostenibilidad más reconocido y exigente a nivel global. Este acontecimiento representa un hito histórico para la industria pesquera de la Patagonia y para la economía del país, consolidando el posicionamiento del langostino en los mercados internacionales más competitivos y abriendo nuevas oportunidades.
Un Sello de Calidad que Transforma el Acceso a Mercados
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, a través de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, enfatizó que este reconocimiento internacional es el fruto de más de una década de esfuerzo coordinado, especialmente con el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), enfocado en mejorar el manejo de la pesquería. La certificación MSC, que equilibra los intereses de la industria con las demandas de las ONG ambientalistas, abarca:
- La sostenibilidad de las poblaciones de langostino.
- El impacto mínimo en el ecosistema marino.
- Una gestión eficaz de la pesquería.
Este sello es clave para asegurar el acceso a los mercados más exigentes de Europa, Asia y América del Norte, donde los consumidores valoran la procedencia sostenible de los productos.
Valor Agregado y Oportunidad Estratégica ante la Compleja Coyuntura Económica
El empresario Raúl “Tato” Cereseto, figura relevante del sector, destacó el impacto económico directo de la certificación. “Obtener el MSC es dar valor agregado al langostino argentino“, afirmó Cereseto, explicando que el sello incrementará la demanda y, consecuentemente, el precio del producto en un mercado global más amplio.
En un escenario de profunda crisis para el sector, marcado por los altos costos operativos y una presión fiscal que reduce la competitividad exportadora, la certificación MSC se presenta como una estrategia vital. Cereseto subrayó: “Tenemos el recurso y la venta, pero en el medio se sufre una crisis de costos. Hay un gran problema fiscal; el país te hace poco competitivo cuando exportás productos”. La valorización del langostino a través de este estándar global podría, a largo plazo, permitir una recuperación de los precios que alivie la situación económica de la industria, generando divisas genuinas y sosteniendo fuentes de empleo en la región patagónica.


