La Patagonia andina ha sido testigo de un giro climático sin precedentes. Tras meses de implacable sequía y una temporada de incendios forestales que mantuvo en vilo a la región, un frente polar irrumpió en pleno verano, transformando el paisaje con intensas nevadas. Este fenómeno inusual, que tiñó de blanco las montañas en pleno febrero, ha traído un vital respiro a brigadistas y comunidades, pero también subraya la creciente volatilidad de los patrones meteorológicos.
Chubut: La Nieve, un Bálsamo para la Cordillera en Alerta
Las precipitaciones, esperadas con desesperación, comenzaron a manifestarse con fuerza en Chubut, alcanzando diversos puntos de la cordillera. Las zonas más elevadas, como el Centro de Actividades de Montaña La Hoya y el área del Lago Cholila, amanecieron cubiertas de nieve. Este manto blanco fue un alivio inmediato para:
- Los brigadistas que, por más de un mes, han combatido focos activos de incendios forestales en una temporada de emergencia ígnea.
- La reducción significativa del riesgo de propagación del fuego, mejorando las condiciones operativas.
- La celebración de equipos, como los brigadistas de Córdoba, que ingresaron a Cholila con sirenas, en señal de agradecimiento por la lluvia.
Río Negro: Bariloche y El Bolsón Bajo un Sorprendente Manto Blanco
El drástico cambio climático no se limitó a Chubut. La vecina provincia de Río Negro también experimentó una nevada sorpresiva en pleno febrero. Una masa de aire polar proveniente del Pacífico provocó un descenso térmico abrupto, llevando los termómetros a valores bajo cero en las cotas altas.
- El Cerro Catedral en Bariloche y las cumbres del Piltriquitrón en El Bolsón quedaron cubiertos de nieve.
- La ciudad de Bariloche registró lluvia que, por encima de los 1600 metros, se transformó en nieve durante gran parte del día.
- Este fenómeno se produjo después de un fin de semana con temperaturas máximas cercanas a los 30 °C, contrastando con el actual paisaje invernal.
Impacto Regional y la Cuestión del Clima Extremo
La inusual nevada veraniega, si bien representa un alivio crucial para la emergencia ígnea, plantea interrogantes sobre la creciente intensidad y frecuencia de eventos climáticos extremos en la región. Este episodio de sequía seguida de nevadas fuera de temporada afecta no solo a los ecosistemas y la actividad turística, sino que también implica desafíos para la planificación de recursos hídricos y la infraestructura regional. La Patagonia se adapta a una nueva realidad donde la variabilidad climática exige una mayor capacidad de respuesta y resiliencia en todos los sectores económicos.


