Un accidente devastador en la Ruta Nacional N° 3, a la altura de Cañadón Minerales en Santa Cruz, conmocionó a la región patagónica. El siniestro, que cobró la vida del árbitro Emanuel Leguizamón y dejó a otros gravemente heridos, puso a prueba la resiliencia humana. Entre los sobrevivientes, Diego Matías Pereyra enfrentó la más cruda de las decisiones médicas: la vida o la amputación de una pierna, tras regresar de dirigir una final de alto impacto regional en Río Gallegos.
El Silencio que Anunció la Tragedia Familiar
La noche del accidente, la ausencia de la habitual llamada o mensaje de Diego Pereyra tras el partido alertó a su familia. Su padre, Daniel Pereyra, relató cómo la incertidumbre se transformó en la peor de las noticias: un accidente fatal. “Un amigo de Santa Rosa me llamó el lunes a la tarde y me preguntó si sabía algo. Me llamó la atención porque Diego siempre avisaba después de cada partido”, contó. Horas después, la confirmación llegó con la identidad de un fallecido y varios heridos de gravedad, entre ellos Diego Matías Pereyra, quien este martes recibirá el alta médica tras más de una semana internado en el Hospital Zonal de Caleta Olivia.
Una Carrera Desesperada por las Rutas Patagónicas
Ante la noticia, la familia Pereyra emprendió una carrera contrarreloj desde La Pampa hasta Caleta Olivia, donde Diego estaba internado. Un viaje de horas, marcado por la angustia y la esperanza, para llegar al lado de su hijo. Al arribar, el padre evitó ver las imágenes del accidente, enfocándose únicamente en la situación médica y judicial. Destacó la humanidad y el excelente trato recibido por parte del personal de salud de Caleta Olivia, a pesar del complicado contexto. “Cuando me identifiqué como el padre, el trato fue excelente”, señaló.
La Decisión Extrema en Medio del Trauma
Según el relato médico a la familia, Diego Pereyra fue el último en ser rescatado del vehículo volcado y permaneció consciente durante todo el operativo. En un acto de notable entereza, instaba a los bomberos a atender primero a sus compañeros, sin saber la magnitud de sus propias heridas. Su pierna izquierda estaba “completamente destruida”. La decisión médica fue inmediata y drástica: “La pierna era irrecuperable; era la vida o la pierna”. Esta elección crítica, tomada bajo la presión de las circunstancias, salvó la vida del árbitro.
Un Despertar a la Realidad y la Larga Recuperación
Tras la intervención, Diego Pereyra se enfrentó a la dura realidad de su amputación. El martes, una semana después del accidente, recibió el alta médica del hospital de Caleta Olivia para continuar con su proceso de recuperación, que se prevé largo y complejo. La tragedia dejó un vacío imborrable con la partida de Emanuel Leguizamón y una profunda huella en los sobrevivientes, visibilizando los riesgos inherentes al tránsito en las extensas y exigentes rutas patagónicas que conectan las vastas regiones de la Patagonia y son vitales para su desarrollo económico y social.


