La jornada financiera del 3 de febrero de 2026 estuvo marcada por la volatilidad y la preocupación, donde la “desprolijidad” en el cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) pasó factura, llevando al riesgo país a escalar a los 506 puntos básicos. Mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantuvo su estrategia de acumulación de reservas, los diferentes segmentos del dólar mostraron comportamientos opuestos, reflejando la incertidumbre del mercado.
En el segmento mayorista, el dólar se movió en un estrecho rango entre $1.443 y $1.450,50, cerrando la rueda en $1.446. El tipo de cambio de referencia fue de $1.447,6651. El volumen operado alcanzó los US$ 384 millones, con el BCRA adquiriendo US$ 57 millones, consolidando su senda compradora. Por su parte, el dólar minorista experimentó un ajuste a la baja, cerrando en $1.465, siguiendo la tendencia del mercado spot.

Contrariamente a la estabilidad del spot, los dólares financieros mostraron una leve recuperación del 0,3%. El dólar MEP finalizó en $1.460, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) cerró en $1.498. El dólar blue, en tanto, se mantuvo sin cambios, cotizando en $1.450. A nivel internacional, el dólar retrocedió un 0,3% frente a una canasta de las principales monedas, y en Brasil cerró en 5,23 reales.
Los activos argentinos sufrieron una jornada negativa. El índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires registró una caída del 2,20%, y los American Depositary Receipts (ADRs) operaron en baja generalizada, destacándose el retroceso del 25% de Bioceres. La caída de los bonos argentinos contribuyó al ascenso del riesgo país, señal de la creciente desconfianza inversora tras la gestión del IPC.
En el mercado de commodities, las fluctuaciones fueron pronunciadas. El precio del petróleo bajó un 2%, afectando directamente a un sector vital para la Patagonia. El Bitcoin, por su parte, se desplomó un 5,1%. En contraste, el oro, un activo refugio en tiempos de incertidumbre, anotó un robusto avance del 5,8%, evidenciando la búsqueda de seguridad por parte de los inversores ante el panorama económico.
Estos movimientos se inscriben en un contexto de constantes intervenciones del Banco Central, que en enero compró US$ 1.157 millones, y la necesidad del Tesoro de ofrecer altas tasas para contener el dólar. Para la Patagonia, estas dinámicas nacionales e internacionales son cruciales, dado que la región tiene una fuerte dependencia de la estabilidad económica y la cotización de los commodities, especialmente el petróleo y los minerales, cuya producción y exportación son pilares de su economía.


