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La inflación de enero de 2026 alcanzó el 2,9%, acumulando una suba mensual desde agosto de 2025. Los alimentos se dispararon un 4,7%, impulsando el índice interanual al 31,5%. Este dato, preocupante para el Gobierno de Milei, genera incertidumbre en el mercado, con analistas como IOL y LCG proyectando que las tasas mensuales seguirán por encima del 2% en los próximos meses, desafiando la velocidad de convergencia inflacionaria.

La “desinflación” prometida por el gobierno de Milei se desvaneció, con el IPC de enero alcanzando el 2,9%, el peor dato en ocho meses. El aumento del 4,7% en alimentos agrava la pobreza, mientras las proyecciones de inflación cero para agosto de 2026 lucen inalcanzables. La polémica por las cifras del INDEC y un dólar planchado con inflación alta aumentan la preocupación por la credibilidad oficial y la competitividad económica.

Enero cerró con un 2,9% de inflación, pero la preocupación se centra en la metodología obsoleta del INDEC, que mide los gastos con una canasta de 2004, inflando el dato por el peso desproporcionado de los alimentos. Capital Sur destaca la urgencia de actualizar el sistema de medición para garantizar transparencia, credibilidad y una base sólida para la inversión en sectores estratégicos de la Patagonia como la minería y la energía, instando al Gobierno a mostrar datos reales y modernizar el cálculo inflacionario para no comprometer la estabilidad financiera regional.

La Patagonia se consolidó en enero de 2026 como la región con la inflación interanual más alta del país, alcanzando un 33,4%. Este dato supera las expectativas oficiales del ministro Luis Caputo y evidencia una persistente presión en rubros clave como Educación (82,5%), Vivienda (59,5%) y Transporte (38,2%), afectando directamente la canasta básica y el poder adquisitivo regional, con aumentos notables en alimentos como el aceite de girasol y la carne.

El INDEC anunciará la inflación de enero de 2026 en un clima de tensión institucional por la salida de Marco Lavagna y la polémica por la metodología. Aunque se espera una leve desaceleración, las proyecciones privadas sitúan el IPC por encima del 2%, consolidando la persistencia inflacionaria. La disparidad con los datos de CABA, que ya usa una nueva canasta, acentúa las dudas sobre la credibilidad oficial, impactando directamente en la planificación financiera y las inversiones en la Patagonia, crucial para los sectores de energía y petróleo.

El Gobierno designó a Pedro Lines como director del INDEC, reemplazando a Marco Lavagna. Lines, con un sólido perfil técnico y experiencia interna, asume en un momento crítico marcado por la postergación de la nueva fórmula del IPC y la necesidad de reforzar la confianza en los datos oficiales. Este cambio es de gran relevancia para la Patagonia, ya que la precisión de los indicadores del INDEC es crucial para la planificación financiera y el desarrollo de sectores clave como la energía y la minería en la región, especialmente en Chubut.

La Argentina enfrenta una caída del 40% en la tasa de natalidad en la última década, lo que proyecta una disminución de 2,4 millones de niños para 2030. Esta transformación demográfica ya impacta en sectores como la juguetería y los pañales, forzando una reconversión. A largo plazo, se anticipa una fuerte presión sobre el sistema previsional y cambios en la educación y el mercado inmobiliario, desafíos críticos para la economía nacional y provincias como Chubut.

El economista Esteban Domecq criticó fuertemente los cambios en la metodología del INDEC para medir la inflación, advirtiendo que la decisión oficial “es un daño a la credibilidad” y puede poner en riesgo el proceso de desinflación y estabilización económica del país, calificándola de “desprolija” e “inoportuna” a pesar de la necesidad de actualizaciones técnicas.

El Ministerio de Capital Humano estima que la pobreza nacional bajó al 26,9% en el tercer trimestre de 2025, vinculando esta caída a la desaceleración inflacionaria y la estabilización macroeconómica. Capital Sur analiza las implicancias de esta tendencia para la Patagonia, destacando el potencial impacto en la inversión en los sectores de petróleo, minería y finanzas, y los desafíos regionales como la baja de tarjetas SUBE en Chubut y el aumento de impuestos a los combustibles.