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La “desinflación” prometida por el gobierno de Milei se desvaneció, con el IPC de enero alcanzando el 2,9%, el peor dato en ocho meses. El aumento del 4,7% en alimentos agrava la pobreza, mientras las proyecciones de inflación cero para agosto de 2026 lucen inalcanzables. La polémica por las cifras del INDEC y un dólar planchado con inflación alta aumentan la preocupación por la credibilidad oficial y la competitividad económica.

El INDEC anunciará la inflación de enero de 2026 en un clima de tensión institucional por la salida de Marco Lavagna y la polémica por la metodología. Aunque se espera una leve desaceleración, las proyecciones privadas sitúan el IPC por encima del 2%, consolidando la persistencia inflacionaria. La disparidad con los datos de CABA, que ya usa una nueva canasta, acentúa las dudas sobre la credibilidad oficial, impactando directamente en la planificación financiera y las inversiones en la Patagonia, crucial para los sectores de energía y petróleo.

El Gobierno designó a Pedro Lines como director del INDEC, reemplazando a Marco Lavagna. Lines, con un sólido perfil técnico y experiencia interna, asume en un momento crítico marcado por la postergación de la nueva fórmula del IPC y la necesidad de reforzar la confianza en los datos oficiales. Este cambio es de gran relevancia para la Patagonia, ya que la precisión de los indicadores del INDEC es crucial para la planificación financiera y el desarrollo de sectores clave como la energía y la minería en la región, especialmente en Chubut.

El INDEC publicará la inflación de enero 2026 el martes 10 de febrero, con proyecciones oficiales y privadas entre 2% y 2,5%. El dato llega tras la renuncia de Marco Lavagna por tensiones sobre un intento fallido de modificar la metodología del IPC y la asunción de Pedro Lines. Este índice es crucial para la Patagonia, afectando costos en minería, petróleo y energía, y el poder adquisitivo regional.

El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que el Gobierno implementará un nuevo sistema para medir la inflación, basado en una encuesta de hogares actualizada que refleje los hábitos de consumo actuales. Esta decisión posterga la metodología de INDEC basada en 2018, argumentando que dichos datos están desfasados por la pandemia y que no es conveniente cambiar el índice durante el actual proceso de desinflación, tras la renuncia de Marco Lavagna al INDEC.

La polémica por la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC), exacerbada por la salida de Marco Lavagna del INDEC, revela que la metodología actual, basada en datos de 2004, no refleja el gasto real de los hogares. En la Patagonia, esta distorsión es aún más pronunciada, ya que los alimentos, bebidas y servicios esenciales tienen un peso mayor en el presupuesto familiar y están subrepresentados en la medición oficial, lo que resulta en una subestimación de la inflación que realmente enfrentan sus habitantes.

La renuncia de Marco Lavagna al Indec se debe a la decisión del Gobierno de frenar la actualización del IPC. La medida busca evitar que los inminentes y significativos aumentos en las tarifas de gas natural y electricidad, que tendrían un mayor peso en la nueva canasta del índice, disparen las cifras de inflación, generando una controversia política y económica de alto impacto.

Los mercados argentinos iniciaron la semana con un dólar a la baja y compras del BCRA por US$39 millones, pero la jornada se tornó compleja debido a un desplome del 4,6% en el precio del petróleo y una serie de decisiones políticas locales que generaron incertidumbre. La postergación del índice de precios, la renuncia de Marco Lavagna y las declaraciones de Milei sobre la deuda impulsaron el Riesgo País a 506 puntos básicos y provocaron una caída del Merval del 2,9%, impactando directamente en la economía nacional y en sectores clave de la Patagonia como el petrolero.

La inconsistencia en el cálculo del IPC llevó al riesgo país argentino a 506 puntos. Mientras el BCRA compraba dólares, los tipos de cambio financieros se recuperaron levemente. La bolsa y los bonos argentinos cayeron, el petróleo y Bitcoin bajaron, pero el oro avanzó. La situación económica nacional impacta directamente en los sectores productivos de la Patagonia.