La Secretaría de Finanzas se prepara para una de las licitaciones de deuda más importantes del año, programada para el próximo miércoles 27 de enero de 2026. Con vencimientos con privados que ascienden a la asombrosa cifra de 9,4 billones de pesos, el Gobierno se enfrenta a la necesidad imperiosa de asegurar una renovación cercana al 100% en un contexto de normalización de tasas.
Analistas del mercado coinciden en que, a pesar de una aparente tranquilidad en las tasas cortas que reflejan una normalización de la liquidez en el sistema, la licitación demandará una significativa inyección de demanda genuina. La oferta incluirá un variado menú de instrumentos como LECAP, BONCAP, LECER, BONCER, LETAMAR y un título dólar linked, buscando maximizar la participación del mercado.
La consultora Rava anticipa que, para atraer a los inversores, el Tesoro podría tener que convalidar un “cierto premio respecto del mercado secundario”. Esta estrategia sería clave para garantizar el éxito de la renovación, dado el abultado volumen de vencimientos.
Desde Delphos Investment, advierten sobre la magnitud del desafío: “Dada la reciente suba en las tasas de las curvas en pesos y un stock de pesos del Tesoro en el BCRA limitado en $2,3 billones, creemos que nuevamente el Tesoro buscará obtener un rollover cercano al 100% y adjudicar gran parte en el tramo corto de la curva para no convalidar tasas elevadas en el tramo largo”.
Esta estrategia de concentración en bonos de corto plazo ya se observó en licitaciones anteriores, donde el Tesoro limitó el plazo máximo ofertado en bonos a tasa fija y evitó otorgar premios en los tramos largos, dejando incluso ofertas sin adjudicar en bonos como el T30J7. La expectativa es que se mantenga este enfoque, priorizando un alto rollover mediante tasas más competitivas en los instrumentos de menor duración.
La necesidad de demanda genuina se acentúa en esta ocasión. A pesar de enfrentar montos de vencimientos similares a la licitación anterior, el contexto es diferente. En el pasado, un monto considerable correspondía al bono TAMAR M16E6, aplicable para encajes, lo que garantizaba la participación obligatoria de los bancos. Sin un factor similar que impulse la demanda, el Ministerio de Economía deberá ser más agresivo con los incentivos para asegurar el flujo de fondos.
Con un stock de pesos del Tesoro en el BCRA de tan solo $2,3 billones, la renovación de los $9,4 billones con privados se convierte en una prueba de fuego para la gestión financiera del Gobierno, que buscará mantener la estabilidad del mercado de deuda en pesos y enviar una señal de confianza a los inversores.


