La provincia de Neuquén y la petrolera YPF están a punto de cerrar un acuerdo trascendental que definirá el futuro de dos de sus yacimientos convencionales más emblemáticos: Chihuido de la Sierra Negra y Puesto Hernández. Este pacto, que se espera concretar en los próximos días, implica un ambicioso plan de abandono de hasta 2.000 pozos petroleros y la remediación integral de los pasivos ambientales asociados, marcando un hito en la gestión de campos maduros en el país.
Un Precedente para la Industria Energética
El acuerdo entre YPF, bajo la dirección de Horacio Marín, y el Ministerio de Energía de Neuquén, liderado por Gustavo Medele, no solo busca resolver la situación de estas áreas históricas, sino que podría establecer un nuevo “leading case” en materia de remediación ambiental y abandono de infraestructura petrolera. Este precedente será crucial para otras provincias y compañías que enfrentan desafíos similares con campos en declive.
Detalles del Ambitoso Plan
El plan de YPF contempla no solo el cierre de miles de pozos sino también el desmantelamiento de múltiples instalaciones de superficie, incluyendo baterías, tanques de almacenamiento y extensas redes de cañerías. Las áreas de Chihuido de la Sierra Negra y Puesto Hernández, que fueron motores del desarrollo petrolero de Rincón de los Sauces en las décadas del ’80 y ’90, atraviesan una fase de marcada declinación productiva, haciendo inviable su continuidad operativa para la petrolera estatal.
- Cantidad de Pozos: Hasta 2.000 pozos a ser abandonados.
- Producción Actual: Cerca de 3.000 a 4.000 barriles diarios.
- Costo de Extracción (Lifting Cost): Supera los 40 dólares por barril.
- Infraestructura: Desmantelamiento de baterías, tanques y cañerías.
Reversión de Áreas y Desafíos Económicos
La concesión de estos bloques expira el próximo año, y YPF prevé revertir las áreas a la provincia de Neuquén. Esta reversión está condicionada a la finalización del acuerdo sobre el alcance del plan de remediación y abandono. La inviabilidad económica de mantener estos campos quedó clara cuando YPF no pudo incorporarlos en Proyecto Andes, su iniciativa para transferir más de 50 áreas convencionales, debido a los altos costos operativos y los pasivos ambientales.
Horacio Marín, CEO y presidente de YPF, ya había reconocido el año pasado la complejidad de la situación: “No se puede vender algo pagando”, afirmó, subrayando que “siempre supimos que nos queríamos ir de esas áreas, pero no sabíamos cómo hacerlo”.
Antecedente en Santa Cruz
Un referente clave para este tipo de operaciones es el acuerdo previo entre YPF y la gobernación de Santa Cruz. En ese caso, la petrolera transfirió diez campos maduros a Fomicruz, la empresa provincial de energía, comprometiéndose a financiar la operación de hasta cinco equipos de abandono de pozos durante cinco años. Este modelo podría servir como base para las negociaciones finales en Neuquén, aunque cada acuerdo tiene sus particularidades debido a la magnitud y características específicas de los yacimientos.


