Un estudio de la consultora presentado en enero de 2026 revela que el sector ya explica el 7% de las ventas externas del país tras crecer un 70% en una década. Con salarios que triplican la media y US$ 30.000 millones en proyectos esperando aprobación, la minería se perfila como el gran estabilizador macroeconómico de la próxima década.
Por Redacción Capital Sur
La minería argentina ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una tracción a sangre del presente económico. Así lo confirma el último reporte de la consultora Invecq, titulado “Realidad y oportunidades del sector minero”, que pone cifras definitivas al boom de la actividad: en 2025, las exportaciones del sector quebraron su marca histórica superando los 6.000 millones de dólares.
El dato confirma una tendencia de crecimiento estructural: en la última década, mientras otros sectores oscilaban, la minería aumentó sus exportaciones un 70% en valor, pasando de explicar una porción marginal a representar hoy casi el 7% de todas las exportaciones argentinas.
Un gigante que recién despierta
Lo más llamativo del informe de Invecq no es solo lo que la minería genera, sino lo que podría generar. El estudio destaca que Argentina posee 310 proyectos mineros metalíferos identificados, pero apenas 26 se encuentran en fase de producción.
Lejos de ser un dato negativo, esto subraya el inmenso “upside” o potencial de crecimiento. El país está logrando cifras récord utilizando una mínima parte de su capacidad instalada geológica. De hecho, el informe detalla que solo el 11% de los proyectos de litio, cobre, oro y plata están en etapas avanzadas, lo que sugiere que el verdadero salto productivo aún está por llegar.
El RIGI como acelerador de inversiones
La herramienta clave para destrabar este potencial ha sido el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Según el relevamiento de Invecq, de los 16.722 millones de dólares ya aprobados bajo este esquema, el 38% corresponde exclusivamente a proyectos mineros, evidenciando que es el sector más dinámico a la hora de hundir capital en el país.
Pero la fila de inversores es aún más larga: existen 5 proyectos mineros actualmente en etapa de evaluación para ingresar al RIGI. De aprobarse, estos sumarían una inversión colosal de 30.000 millones de dólares adicionales, una cifra capaz de transformar la balanza de pagos de la nación.
Empleo de calidad: el impacto en el bolsillo
El desarrollo minero también se refleja en la calidad de vida de las provincias productoras. El sector ya genera 37.000 empleos directos, acumulando un crecimiento del 65% desde 2009. Si se suma la cadena de valor y los proveedores, la minería metalífera sostiene más de 122.000 puestos de trabajo en total (directos e indirectos).
El diferencial, sin embargo, está en los ingresos. Mientras el salario promedio del sector privado se mantuvo estancado en los últimos años, el salario minero creció hasta ser 3,7 veces superior a la media nacional. Además, la actividad registra una tasa de informalidad del 1,3%, virtualmente inexistente frente al 42% del resto de la economía.
La proyección: hacia los US$ 25.000 millones
Con el cobre como la gran apuesta a futuro —concentrando el 67% de las inversiones de capital proyectadas para los próximos años —, Invecq traza un escenario de despegue vertical.
Si se mantienen las condiciones actuales y se activan los proyectos en cartera, las exportaciones podrían saltar a 15.700 millones de dólares para 2030 y alcanzar los 25.700 millones de dólares hacia 2035 en un escenario positivo.
El mensaje del informe es claro: los recursos están, las inversiones están llegando y los números cierran. Argentina tiene en su suelo la oportunidad de consolidar un segundo motor exportador tan potente como el agro.


