Las recientes auditorías del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP), conocido como PAMI, han encendido una alarma nacional por la magnitud y sistematicidad de un esquema de fraude que desvía millones de pesos de las arcas públicas. Las inspecciones han revelado prácticas de facturación imposibles y manipulación de datos que evidencian una red de corrupción que afecta directamente a los jubilados y pensionados de todo el país, incluyendo a los de la Patagonia.
El hallazgo más impactante proviene del análisis de las Órdenes Médicas Electrónicas (OME) en cardiología, donde se detectó la facturación de hasta 108 horas de atención en un solo día. Este patrón de desvío masivo de recursos públicos representa un golpe severo a las finanzas del organismo y una afrenta directa a la calidad de vida de los adultos mayores.


