La crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos, la principal empresa avícola del país, ha escalado en las últimas horas a una emergencia productiva y sanitaria de proporciones alarmantes. Productores integrados denuncian la interrupción crítica del suministro de alimento balanceado, advirtiendo que miles de pollos podrían morir en cuestión de días si no se normaliza la situación. Este escenario no solo pone en jaque la cadena de valor avícola, sino que genera una profunda preocupación por sus repercusiones financieras y de abastecimiento en todo el territorio nacional, incluyendo la Patagonia, donde el impacto en el consumo y los costos podría ser significativo.
Emergencia Sanitaria y Productiva: Granjas al Límite
El punto más crítico de esta crisis se vive en el primer eslabón de la cadena, donde los productores crían las aves propiedad de la firma. Desde Colonia Santa Ana, Entre Ríos, el productor Gustavo Chareun ha descrito una situación límite a medios nacionales: pollos de 21 días que deberían recibir entre 120 y 140 gramos de alimento por día están ingiriendo apenas 20 o 30 gramos. La drástica reducción de la ración ha generado un incremento en la mortandad de aves por estrés, asfixia y agresión, un cuadro que se agrava con cada hora que pasa sin una solución.
Alerta de Quebranto: La Cadena de Pagos bajo Amenaza
La gravedad de la situación ha encendido las alarmas en el sector rural. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), a través de Felipe Carlevaro, coordinador de la Comisión de Avicultura, alertó que el problema es estructural y extendido. La entidad subraya la inminente ruptura de la cadena de pagos, que tiene a un gran número de productores al borde de la quiebra. Carlevaro fue contundente: “Sin comida, al tercer día el pollo se empieza a morir”, y añadió que la capacidad instalada de Granja Tres Arroyos es tan vasta que otras empresas no podrían absorberla en el corto plazo, magnificando el riesgo de un colapso productivo a nivel nacional. La intervención del Senasa ya es un hecho para intentar buscar salidas de urgencia, como el traspaso de granjas a otras firmas.
La Versión de la Empresa y el Impacto Regional
Desde Granja Tres Arroyos, se asegura que la empresa “opera con normalidad”, aunque se admiten tensiones financieras y operativas. La compañía atribuye la crisis a paradas de planta que retrasaron la faena, generando un cuello de botella con millones de aves vivas en crianza y un atraso en la facturación que tensionó las cobranzas. Mientras las versiones se cruzan, el reloj corre para miles de aves. Las consecuencias económicas, sanitarias y sociales de una mortandad masiva serían incalculables, impactando directamente en la oferta de productos avícolas y, consecuentemente, en los precios para los consumidores de todo el país, incluida la Patagonia, una región sensible a las fluctuaciones en la cadena de valor alimentaria.


