En un análisis contundente fechado en **febrero de 2026**, el economista **Eduardo Aguilar** retoma sus advertencias previas sobre la macroeconomía argentina, cuya precisión un año atrás lo posicionó como un analista clave. Aguilar había anticipado, a mediados de **2024**, que el gobierno de **Javier Milei** agotaría su margen de maniobra y dependería de un rescate financiero de **Donald Trump**, una predicción que se cumplió con exactitud, incluyendo un segundo desembolso adicional para sortear las elecciones legislativas.
Ahora, Aguilar profundiza en las razones de esta inestabilidad y proyecta un escenario aún más desafiante, advirtiendo que la realidad económica inevitablemente colisionará con los relatos optimistas, con dolorosas consecuencias que impactarán de lleno en la capacidad de inversión y desarrollo de regiones clave como la Patagonia.
Los Tres Pilares Cruciales de la Estabilidad Macroeconómica
Para comprender la compleja situación argentina, Aguilar propone una metodología rigurosa basada en la observación simultánea de **tres equilibrios fundamentales**, cuya ausencia imposibilita la estabilidad:
- El **equilibrio fiscal** o la «cuenta de pesos»: vital para evitar la emisión monetaria descontrolada.
- El **equilibrio real**: reflejado en el crecimiento de la producción y el empleo, indispensable para la sostenibilidad social y política.
- El **equilibrio de la cuenta de dólares**: esencial para la acumulación de reservas, el repago de la deuda, la reducción del riesgo país y el sostenimiento del crecimiento económico.
Según el economista, Argentina enfrenta un **desequilibrio simultáneo y de magnitud en los tres frentes**, incluso bajo las hipótesis más favorables para el gobierno, lo que configura un problema integral de graves proporciones.
El Debate sobre el «Equilibrio» Fiscal: ¿Sostenible o Ficticio?
El gobierno celebró un **superávit primario del 1,4% y financiero del 0,2% del PBI**, equivalentes a **US$ 8.400 millones y US$ 1.200 millones** respectivamente, basados en un PBI de **US$ 600.000 millones**. Sin embargo, Aguilar critica la **calidad de este ajuste**.
Aunque el equilibrio fiscal es deseable, el actual se basa en la **asfixia de sectores clave** como la educación, la salud y el abandono de la infraestructura. Esta metodología, si bien puede “cerrar el Excel”, genera una profunda **fractura social y carece de sostenibilidad a largo plazo**. Peor aún, el economista señala que este «equilibrio» es incompleto, ya que el gobierno **no está pagando los intereses devengados de la deuda en pesos** (bonos Lecaps, Duales, Bocaps, y ajustables por CER). La falta de pago de estos intereses implica que el superávit reportado no es un equilibrio genuino, sino una postergación de obligaciones que tarde o temprano generarán presión inflacionaria o mayor endeudamiento.
Impacto en la Patagonia: Finanzas, Minería y Energía
La inestabilidad macroeconómica nacional descrita por Aguilar tiene ramificaciones directas y críticas para la Patagonia, una región estratégica en el desarrollo energético y minero del país. La falta de un **equilibrio de dólares sostenible** afecta directamente la capacidad de **acumular reservas**, lo que se traduce en una mayor dificultad para acceder a **financiamiento externo** y para **repatriar utilidades**, aspectos vitales para las inversiones en proyectos de gran envergadura como los de **Vaca Muerta** en Neuquén o las iniciativas mineras en Santa Cruz.
El ajuste fiscal que ahoga la **infraestructura** impacta negativamente en la logística y el desarrollo de la actividad extractiva. Además, la ausencia de **crecimiento del PBI y el empleo** a nivel nacional frena la demanda interna y la expansión de la industria, generando un clima de incertidumbre que **desincentiva nuevas inversiones** en sectores clave de la región. La incapacidad de sostener un crecimiento genuino y equilibrado a nivel país condena a la Patagonia a ver limitadas sus posibilidades de potenciar sus riquezas naturales, relegando su rol como motor de desarrollo económico.


