Demián Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), presentó su renuncia este lunes, en medio de serias sospechas de corrupción y presuntos sobreprecios en contrataciones. Su salida marca un punto de inflexión en la empresa estatal que gestiona las centrales nucleares del país, mientras un nuevo directorio, liderado por Juan Martín Campos, asume con el mandato de garantizar la seguridad, la eficiencia y, crucialmente, la incorporación de capital privado.
Acusaciones de Corrupción y Contrataciones Irregulares
La dimisión de Reidel se produce tras cuestionamientos por sobreprecios que, durante su gestión, habrían totalizado aproximadamente $20.417 millones de pesos. Las irregularidades se centran en servicios de limpieza y prestaciones tecnológicas. Fuentes cercanas a la investigación sugieren la existencia de un esquema sistemático de pagos a proveedores “luego del adelanto de una comisión del 5% del contrato”, lo que podría implicar desvíos por hasta $1.000 millones de pesos. Pese a estas acusaciones, trascendió que Reidel podría continuar vinculado a la compañía en un rol de asesor, cargo que había ocupado previamente.
Un Nuevo Liderazgo con Enfoque Estratégico
El flamante directorio de NA-SA estará presidido por Juan Martín Campos, bioquímico con especialización en seguridad nuclear y reactores. Lo acompañará como vicepresidente Martín Porro, ingeniero químico y presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). El equipo se completa con:
- Diego Chaher, abogado y titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas.
- Diego Garde, ingeniero químico especialista en tecnología nuclear (Instituto Balseiro).
- Javier Grinspun, designado por la CNEA.
El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, celebró esta renovación, destacando que el nuevo directorio tendrá como misión “sostener los más altos estándares de seguridad y operación, completar la incorporación de capital privado y culminar la extensión de vida de Atucha I”. Este enfoque estratégico subraya la intención del Gobierno de avanzar con la participación privada en empresas estatales, una política con implicancias para todo el sector energético nacional.
Impacto en el Sector Energético y la Patagonia
La movida en Nucleoeléctrica Argentina, una pieza clave en la matriz energética del país, resuena en todo el espectro energético. La prioridad de incorporar capital privado no solo afecta al sector nuclear, sino que también establece un precedente y una dirección clara para otras empresas estatales. Para la Patagonia, una región fundamental en la producción de hidrocarburos y con creciente potencial en energías renovables, las políticas que promueven la participación privada en el sector energético son de particular interés, ya que pueden influir en los modelos de inversión y desarrollo para yacimientos petroleros, gasíferos y proyectos mineros, áreas de vital importancia para la región y para Capital Sur.


