Una sentencia judicial sin precedentes sacude a la Patagonia y genera un intenso debate sobre la responsabilidad médica y la seguridad del paciente. En General Roca, el juez Emilio Stadler dictó condena contra el anestesista Mauricio Javier Atencio Krause por homicidio culposo, tras la muerte de Valentín Mercado Toledo, un niño de apenas 4 años, durante una intervención quirúrgica.
La Tragedia: Distracción y Consecuencias Irreversibles en el Quirófano
El fatídico suceso ocurrió el 11 de julio de 2024 en el Sanatorio Juan XXIII. Valentín ingresó al quirófano para una cirugía de hernia diafragmática, un procedimiento que no revestía complejidad extrema. Sin embargo, la atención del anestesista, Atencio Krause, se desvió fatalmente. Según quedó demostrado en el debate oral, el médico se distrajo con su teléfono celular en un momento crítico, omitiendo la supervisión vital del paciente.
Negligencia Confirmada: Diez Minutos Sin Oxigenación
Las pruebas periciales presentadas por la fiscalía, liderada por Gastón Britos Rubiolo y Norma Reyes, fueron lapidarias. Los registros de aparatología médica revelaron que el pequeño permaneció al menos diez minutos sin signos de presión arterial ni oxigenación, sin que el profesional advirtiera la gravísima anomalía. Esta falla crítica en la vigilancia desencadenó una encefalopatía hipóxico-isquémica, una privación prolongada de oxígeno al cerebro que condujo de forma inmediata a la muerte cerebral del niño.
- Ausencia de monitoreo vital: El anestesista no advirtió la caída de signos vitales del paciente durante un periodo crucial.
- Causa de muerte: La falta de oxígeno prolongada al cerebro del niño resultó en muerte cerebral.
Abandono del Puesto y Uso Indebido del Celular
La investigación profundizó en el comportamiento del condenado, revelando detalles estremecedores. Testimonios del equipo médico y datos de dispositivos electrónicos confirmaron que Atencio Krause no solo utilizó su celular dentro de la sala de operaciones, sino que incluso abandonó el quirófano mientras Valentín estaba anestesiado, con el objetivo de buscar un cargador para su batería. Esta conducta fue calificada como una grave falta al deber profesional.
Durante los alegatos, el fiscal Rubiolo subrayó la contundencia de la evidencia: “El imputado omitió su deber de vigilancia continua. Solo tenía que mirar el monitor o al propio niño para notar que algo andaba mal”. La labor del anestesista es fundamental para mantener la estabilidad hemodinámica del paciente durante cualquier cirugía, un rol que en este caso fue trágicamente descuidado.
Un Precedente Crucial para la Seguridad del Paciente en la Región
La condena en General Roca establece un importante precedente legal en la Patagonia respecto a la responsabilidad profesional en el ámbito de la salud. La sentencia envía un claro mensaje sobre la intolerancia a la negligencia médica y la importancia inquebrantable de la atención y el monitoreo constante en procedimientos quirúrgicos. Este fallo resalta la necesidad de protocolos estrictos y una cultura de concentración absoluta por parte de los profesionales, especialmente en situaciones donde la vida de un paciente está en juego.


