Este martes, la localidad de Trevelin, en el corazón de la Patagonia, fue escenario del inicio de un juicio oral que conmueve a la comunidad. Un jurado popular, integrado por doce vecinos, comenzó a deliberar en el caso por el crimen de Walter Arturo Pardo, cometido en septiembre de 2024. El expediente, marcado por la violencia familiar, enfrenta interpretaciones opuestas sobre lo ocurrido aquella noche, con el acusado alegando haber actuado para proteger su vida y la de su pareja.
Un caso complejo: Violencia familiar y puntos de vista opuestos
El imputado es Rodrigo Modesto Sánchez, quien no niega haber causado la muerte de Pardo, pero sostiene que su accionar se enmarcó en la necesidad de proteger su integridad y la de su compañera, hermana de la víctima. Esta defensa pivota sobre la figura de la legítima defensa, una cuestión central que el jurado popular deberá discernir para determinar si la respuesta de Sánchez se mantuvo dentro de los límites legales o los excedió.
Las claves del debate legal
- La Fiscalía, representada por María Bottini, adoptó una postura intermedia. Si bien reconoce un contexto de legítima defensa, considera que Sánchez se excedió al utilizar un cuchillo y provocar una herida mortal ante una agresión con un palo.
- La Querella particular, en representación de la familia de Walter Pardo, sostiene que lo ocurrido fue un homicidio sin atenuantes, negando cualquier tipo de defensa.
- La Defensa del acusado, en el extremo opuesto, afirma que hubo una legítima defensa plena y, por tanto, reclama la absolución de Rodrigo Modesto Sánchez.
La reconstrucción de la noche fatídica
Durante su alegato inicial, la fiscal María Bottini reconstruyó los hechos ocurridos el 16 de septiembre de 2024. Según la acusación, lo que se inició como una reunión familiar en la vivienda de los Pardo, en el barrio Alborada, se tornó tenso cuando Walter Pardo comenzó a agredir verbalmente a su madre y a su hermana. La situación escaló cuando, de acuerdo con la hipótesis fiscal, Walter afiló un cuchillo contra una pared mientras profería amenazas, generando un clima de temor extremo.
Pese a los intentos por calmarlo, el conflicto se trasladó al patio de la casa. Allí, siempre según la acusación, Pardo atacó el vehículo de Sánchez y posteriormente lo golpeó en la cabeza con un palo. Fue en este contexto que Rodrigo Modesto Sánchez utilizó un cuchillo, asestando una puñalada que resultó fatal para Walter Arturo Pardo.
El rol crucial del jurado popular
El eje del juicio se centra ahora en determinar si la reacción de Sánchez fue proporcional a la agresión o si constituyó un exceso punible. La fiscalía argumenta que el uso de un arma blanca frente a una agresión con un palo superó los límites de la legítima defensa. La querella va más allá, afirmando que no hubo defensa, sino un ataque deliberado. La defensa, por su parte, insiste en que Sánchez actuó para frenar una agresión inminente y proteger no solo su vida, sino también la de su pareja, hermana de la víctima. Será la responsabilidad de los doce vecinos que integran el jurado dilucidar la verdad y aplicar la justicia.


