El gobierno de Javier Milei dio marcha atrás con una de sus iniciativas más ambiciosas en el sector energético: la privatización de la importación de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir la demanda invernal. La Secretaría de Energía desistió de contratar un agregador comercial privado, manteniendo a Enarsa como el único responsable de la adquisición de este recurso vital para el invierno de 2026. Esta decisión, con profundas implicancias financieras y económicas, se enmarca en un escenario de alta volatilidad en los mercados globales y la urgente necesidad de controlar la inflación interna.
Contexto Económico y Geopolítico: La Presión sobre el GNL
La drástica resolución se fundamenta en un análisis de coyuntura complejo y desafiante. Fuentes oficiales confirmaron que la determinación fue impulsada por:
- Los precios elevados e inestables del crudo y el GNL en el mercado internacional, exacerbados por la prolongada guerra en Medio Oriente.
- Un cuadro económico doméstico complejo, caracterizado por una aceleración significativa de la inflación en marzo.
Estos factores convergieron para generar un ambiente de riesgo que, según el Ministerio de Economía, hacía inviable la transferencia total de los costos internacionales del GNL a las tarifas locales de gas y electricidad sin provocar un impacto inflacionario desestabilizador.
La Incidencia de Economía y el Control de la Inflación
La postura del Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, resultó determinante. La cartera económica priorizó evitar un “pass-through” completo de los costos del GNL a las tarifas reguladas de gas y electricidad a partir de mayo. Tal medida habría tenido un efecto directo y perjudicial sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC), en un momento en que el Ejecutivo busca con urgencia consolidar la desaceleración inflacionaria como pilar de su política económica.
El Rol de Enarsa y el Proceso Frustrado de Privatización
La marcha atrás implica dejar sin efecto la licitación que Enarsa había puesto en marcha para seleccionar una empresa privada que actuara como agregador comercial. Esta figura se encargaría de la compra de GNL en el mercado internacional y su posterior reventa a distribuidores, grandes usuarios industriales y generadoras eléctricas. El proceso había generado un interés considerable, con una competencia ajustada entre grandes actores del sector como Naturgy y Trafigura.
Ahora, la empresa estatal Enarsa continuará siendo la encargada de la importación y comercialización de los cargamentos de gas. De hecho, ya tiene previsto adquirir un tender de entre 10 y 12 buques de GNL para los meses de junio y julio, asegurando el suministro durante el pico de demanda invernal.
Implicancias para el Invierno y el Mercado Energético Regional
Esta decisión tiene un impacto directo en la planificación energética del invierno, garantizando el abastecimiento a pesar de la volatilidad de los precios. Sin embargo, también reconfirma el rol central del Estado en la gestión de una parte crucial de la matriz energética. Para la Patagonia, región productora clave de gas y petróleo, la estabilidad del suministro de GNL y la política de precios internos son fundamentales, ya que influyen en el equilibrio de la demanda y la valorización de su producción. La gestión estatal de la importación, aunque necesaria en el contexto actual, podría generar debates sobre la eficiencia y el futuro rol del sector privado en la cadena de valor energética.


